Espera, ¿cuál era el nombre de esa actriz de la serie que vi ayer? Si también te encuentras actualizando Google o el chat una y otra vez para obtener respuestas en lugar de recordarlas tú mismo, no estás solo.

Estudios recientes muestran que nuestra memoria tiene muchos más enemigos que simplemente los años que pasan. Podría ser cierto medicamento, falta de sueño, deficiencia de hierro, o simplemente el hecho de que no le diste un descanso a tu cerebro ni siquiera por 15 minutos hoy.

Aquí he recopilado ejemplos de 30 posibles causas de problemas de memoria y recuerdo, divididos en categorías, incluyendo explicaciones breves y ejemplos dietéticos.

Vitaminas (credit: SHUTTERSTOCK)

Deficiencias nutricionales y efectos físicos

1. Deficiencia de vitamina B12

La falta de B12 puede causar pérdida de memoria, confusión y fatiga, especialmente entre adultos mayores. Principales fuentes dietéticas: carne, pescado, huevos, productos lácteos.

¿Cómo saber si tienes deficiencia? Un simple análisis de sangre: pregunta a tu médico de familia.

Deficiencia de vitamina D

Niveles bajos de vitamina D se han relacionado con una disminución en la memoria visual y un mayor riesgo de demencia.

Principales fuentes dietéticas: pescados grasos (como el salmón), huevos, aceite de hígado de bacalao; además, la vitamina se produce en la piel cuando se expone a la luz solar.

Deficiencia de ácido fólico (B9)

Una deficiencia de folato puede llevar a una disminución en la memoria y un mayor riesgo de demencia.

Principales fuentes dietéticas: verduras de hoja verde oscuro (como espinacas y brócoli), perejil, lentejas y frijoles.

Deficiencia de hierro

La deficiencia de hierro, incluso sin anemia, puede afectar negativamente la función cognitiva, especialmente entre mujeres en edad fértil.

Principales fuentes dietéticas: carne roja, hígado, legumbres, tahini crudo, verduras de hoja verde oscuro.

La deficiencia de hierro también se puede detectar mediante un simple análisis de sangre (incluyendo hemoglobina, transferrina, ferritina).

Deficiencia de omega-3 – tipos EPA y DHA

Niveles bajos de omega-3 se han relacionado con una disminución en la memoria y un volumen cerebral más pequeño, lo que sugiere un envejecimiento acelerado del cerebro.

Principales fuentes dietéticas: Pescado graso (como el salmón, la caballa, las sardinas); en forma vegetal, principalmente en aceite de algas.

Las semillas de lino, las semillas de chía y las nueces contienen otro tipo de omega-3.

6. Deficiencia de magnesio

Los bajos niveles de magnesio se han relacionado con un mayor riesgo de demencia y deterioro cognitivo. Principales fuentes dietéticas: Frutos secos, almendras, semillas de calabaza, cacao, verduras de hoja verde oscuro, legumbres.

Las pruebas de sangre para el magnesio no siempre reflejan el estado de magnesio del cuerpo, por lo que es mejor escuchar a tu cuerpo; por ejemplo, los calambres frecuentes pueden indicar una deficiencia.

7. Deficiencia de tiamina (B1)

La falta de B1 puede causar problemas de memoria y función cognitiva. Principales fuentes dietéticas: Cereales integrales, legumbres, frutos secos, cerdo.

8. Hipotiroidismo

La glándula tiroides hipoactiva puede afectar la función cognitiva, especialmente si no se trata adecuadamente. Una causa de hipotiroidismo es la deficiencia de yodo en la dieta, que se ha vuelto más común en Israel en los últimos años debido al uso de agua desalinizada.

Principales fuentes dietéticas de yodo: Algas, pescado, sal yodada.

9. Deshidratación leve / bajos electrolitos

Incluso un nivel de deshidratación del 2% puede afectar la memoria a corto plazo, la concentración y el estado de ánimo.

Principales fuentes dietéticas: suficiente ingesta de agua, frutas y verduras.

¿Cómo saber si estás bebiendo lo suficiente? Principalmente por el color de tu orina: si es amarilla y no clara, es posible que estés necesitando líquidos.

10. Consumo de alimentos procesados

Una mala dieta puede dañar la función cerebral, especialmente cuando faltan vitaminas y minerales esenciales.

Los alimentos procesados son productos que han sido sometidos a procesos industriales y contienen azúcar añadida, sal, grasas saturadas o conservantes, como cereales de desayuno azucarados, caramelos, salchichas, snacks, bebidas azucaradas, bollería industrial y comida rápida.

11. Consumo prolongado de alcohol

El consumo prolongado de alcohol puede causar una reducción en el volumen cerebral e afectar las funciones cognitivas.

Según la Organización Mundial de la Salud, más de 2 bebidas alcohólicas al día para hombres, o más de 1 bebida al día para mujeres, se considera excesivo. Estudios han encontrado que el riesgo de deterioro de la memoria aumenta con tan solo 14 bebidas por semana (por ejemplo, 2 copas de vino al día durante una semana).

Medicamentos que pueden afectar la memoria y la función cognitiva

12. Pastillas para dormir de la familia de las benzodiazepinas (como zolpidem/Ambien)

El uso prolongado de benzodiazepinas ha sido relacionado con la disminución de funciones cognitivas como la memoria, la concentración y la velocidad de reacción. Un estudio publicado en Pharmacy Times encontró que el uso a largo plazo de estos medicamentos puede afectar la memoria, el pensamiento verbal y la concentración.

13. Pastillas para dormir de venta libre

A veces basadas en antihistamínicos. Estos medicamentos atraviesan la barrera hematoencefálica y actúan como anticolinérgicos, lo que puede causar confusión, especialmente en adultos mayores. También reducen significativamente el rendimiento en pruebas de memoria, concentración y reacción.

14. Medicamentos ansiolíticos de la familia de las benzodiazepinas

Como Valium, Lorivan, Clonex, diazepam (e incluso Bondormin), pueden causar disminución de la memoria, una sensación de "nubosidad" o lentitud mental, incluso si no son pastillas para dormir.

15. Analgésicos opioides (como tramadol, Percocet, oxycodone)

Los analgésicos opioides suprimen cierta actividad cerebral y pueden afectar la concentración y la memoria.

16. Combinación de múltiples medicamentos

Las interacciones entre medicamentos comunes pueden causar fatiga, confusión o declive de la memoria. Un estudio pasado encontró que el uso simultáneo de múltiples medicamentos (cinco o más) estaba relacionado con un mayor riesgo de declive cognitivo.

Factores conductuales / psicológicos

17. Privación crónica del sueño o sueño de mala calidad

El sueño adecuado es esencial para el buen funcionamiento cognitivo. Estudios indican que dormir menos de 7 horas por noche puede llevar a un declive en la memoria, la concentración y las funciones ejecutivas.

18. Sueño fragmentado: despertares, ronquidos, apnea del sueño leve

Los trastornos del sueño, como la apnea del sueño, han sido relacionados con un declive en la memoria y la función cognitiva.

19. Ansiedad continua / alto estrés

El estrés crónico puede afectar la memoria, la concentración y la flexibilidad cognitiva.

20. Fatiga crónica: física o mental

La fatiga crónica ha sido vinculada con un declive en la memoria, la concentración y la velocidad de procesamiento. ¿Se puede tener fatiga crónica incluso si se duerme lo suficiente? Absolutamente. También puede deberse a la deficiencia de hierro, la falta de actividad física, el estrés prolongado o la sobrecarga emocional, no solo a la falta de sueño suficiente.

21. Sobrecarga cognitiva: demasiado pensamiento / multitarea constante

Realizar múltiples tareas a la vez aumenta la carga cognitiva y puede dañar la memoria y la concentración.

22. Tiempo excesivo frente a pantallas o consumo continuo de información digital

El uso excesivo de pantallas, especialmente por la noche, se ha relacionado con la disminución de la memoria y la función cognitiva.

¿Qué se considera uso excesivo según estudios? Un estudio publicado en Frontiers in Psychology encontró que un tiempo de pantalla de más de 6 horas al día, especialmente sin descansos, estaba relacionado con una atención y memoria deterioradas.

Usar un teléfono móvil dentro de una hora antes de acostarse también afecta la calidad del sueño y la capacidad de recordar verbalmente al día siguiente.

23. Falta de actividad física regular

La inactividad física está relacionada con el deterioro cognitivo y un mayor riesgo de demencia.

¿Cuánta actividad se considera suficiente para mantener la salud cerebral y la memoria según la investigación? Recomendación médica: Al menos 150 minutos a la semana de actividad aeróbica moderada (como caminar rápido, bailar, nadar) - lo que significa 30 minutos al día, 5 veces a la semana. Incluso 10 minutos al día de caminata mejoraron las funciones cognitivas en un estudio publicado en JAMA Neurology.

24. Falta de estimulación mental / desafío cognitivo

La falta de estimulación mental puede llevar a la disminución de la memoria y la cognición.

¿Qué se considera estimulación mental y cuánto se recomienda diariamente? Leer, resolver crucigramas, aprender un nuevo idioma, juegos cerebrales, tocar música: todo se considera estimulante. Estudios han encontrado que 15-30 minutos al día de actividad mentalmente desafiante son suficientes para mantener la memoria y mejorar la concentración.

25. Cambios hormonales durante la menopausia

Una disminución en los niveles de estrógeno durante la menopausia se ha relacionado con la disminución de la memoria y la función ejecutiva. Muchas mujeres reportan dificultad para recordar palabras durante este período. En algunos casos, la terapia de reemplazo hormonal puede ayudar pero requiere supervisión médica.

26. Fumar cigarrillos

Fumar reduce el flujo sanguíneo al cerebro y acelera el envejecimiento cognitivo. Un estudio en la Universidad de Oxford encontró que fumar regularmente aumenta significativamente el riesgo de demencia temprana.

27. Contaminación del aire

La exposición prolongada a partículas en el aire como PM2.5 puede afectar la función cerebral. Estudios realizados en ciudades con alta contaminación encontraron una relación directa entre los niveles de contaminación y las disminuciones en la memoria y la atención.

28. Baja interacción social / aislamiento emocional

El aislamiento social se ha relacionado con una disminución de la actividad cerebral y niebla cognitiva. La interacción humana, incluso una breve conversación diaria, contribuye a la actividad cerebral y ayuda a prevenir el deterioro.

29. Falta de contacto con la naturaleza

Pasando tiempo solo en entornos urbanos sin pausas en la naturaleza se asocia con niveles de estrés más altos, menos enfoque y dificultad para concentrarse. Incluso 20 minutos a la semana en un parque mejoró la atención en un estudio publicado en Nature.

30. Usar Google o chat con demasiada frecuencia en lugar de recordar por tu cuenta

¿Recuerdas cuando solíamos esforzarnos por recordar una canción o el nombre de un actor? Hoy en día, toma un segundo: abrimos Google o preguntamos en el chat.

Un estudio de la Universidad de Columbia concluyó: "La memoria externa", como las búsquedas en internet, se ha convertido en un sustituto permanente de la memoria interna, lo que debilita nuestra capacidad para recuperar información de la memoria. Cuanto menos intentemos recordar, más el cerebro "aprende" que no necesita almacenar la información por sí mismo. Si me preguntas, esta es una de las razones más significativas de la epidemia de problemas de memoria a la que se enfrenta tanta gente.

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