El Presidente sirio Ahmed al-Sharaa ha provocado una ola de análisis político tras su reciente aparición en Fox News después de reunirse con el Presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, en la Casa Blanca.

El foco principal de estas discusiones se relaciona con sus conexiones previas con al-Qaida, su participación ideológica en el movimiento yihadista antes de asumir el poder en Siria, y su postura frente a los ataques del 11 de septiembre de 2001 contra los Estados Unidos.

Durante la entrevista, al-Sharaa afirmó que "el asunto de los vínculos previos con al-Qaida es parte del pasado y no fue tema de discusión durante sus conversaciones con el Presidente Trump." El Presidente enfatizó que el diálogo entre ambas partes se centró principalmente en "la posibilidad de invertir en el futuro de Siria y transformarla en un estado estable que ya no sea considerado una amenaza para la seguridad regional o internacional".

Cuando se le preguntó si lamenta los ataques del 11 de septiembre, al-Sharaa enfatizó que "no tiene una conexión directa con ellos", agregando: "Lamento a cada víctima, ya sea en Estados Unidos, Siria o en cualquier parte del mundo".

Esta respuesta provocó reacciones diversas, con algunos viéndola como un intento de distanciarse de la retórica confrontativa hacia Occidente. En contraste, otros la vieron como un esfuerzo para remodelar su imagen política internacional.

El presidente estadounidense Donald Trump se reúne con su homólogo sirio Ahmed al-Sharaa en la Casa Blanca, Washington, DC, 10 de noviembre de 2025
El presidente estadounidense Donald Trump se reúne con su homólogo sirio Ahmed al-Sharaa en la Casa Blanca, Washington, DC, 10 de noviembre de 2025 (credit: SYRIAN MINISTRY OF DEFENSE)

La reunión en la Casa Blanca coincide con importantes desarrollos políticos, ya que el presidente Trump firmó un decreto el 1 de julio para levantar casi todas las sanciones unilaterales de EE. UU. contra Siria, excluyendo aquellas contra el ex presidente Bashar Assad y personas asociadas. Los dos líderes discutieron levantar las sanciones contra Siria el 14 de mayo en Riad, marcando la primera vez en 25 años que un presidente de EE. UU. ha asistido a una reunión de alto nivel con un líder sirio.

El presidente Ahmed al-Sharaa es una figura controvertida. Antes de entrar oficialmente en la vida política, al-Sharaa desempeñó un papel ideológico destacado en el movimiento yihadista salafista durante la década de 1990.

Según varios investigadores, su enfoque estaba en la esfera ideológica en lugar de la militar de los grupos vinculados a al-Qaeda durante ese período, antes de eventualmente anunciar su desvinculación de esos círculos y moverse hacia un camino nacional dentro de Siria.

El Dr. Samer al-Mallah, un investigador con sede en Damasco sobre grupos islámicos, le dijo a The Media Line que al-Sharaa "representa un caso de transición único de un marco activista ideológico a un rol político internacional". Señaló que "esta transformación no solo fue el resultado de una reevaluación intelectual, sino también una consecuencia de cambios regionales que requerían una reorganización de alianzas y elecciones".

Al-Mallah indica que las declaraciones recientes de al-Sharaa reflejan "una determinación de cerrar la página sobre el pasado al enviar mensajes claros a Occidente, afirmando que Siria en la nueva fase no forma parte de los ejes históricos de hostilidad, sino un actor que busca consolidar su posición dentro de un nuevo sistema internacional".

El analista político sirio Firas Habib le dijo a The Media Line que "estas declaraciones llegan en un momento sensible, ya que Washington busca reorganizar sus relaciones en el Medio Oriente después de años de transformaciones y conflictos". Agregó: "Trump ve a al-Sharaa como un socio negociable, especialmente después del cambio en los equilibrios de poder regionales y la disminución de la influencia de algunos actores internacionales dentro de Siria".

Habib cree que el enfoque de al-Sharaa en "el futuro económico de Siria" en lugar de los problemas de seguridad puede ser intencional, abriendo la puerta a entendimientos más amplios y posiblemente a inversiones estadounidenses o del Golfo en Siria en los próximos años.

Mientras tanto, la periodista siria Ghada Houria cree que Estados Unidos busca "reintegrar gradualmente a Siria en el marco de las relaciones internacionales, pero de una manera que asegure que no regrese a los ejes de alianza anteriores". Agregó en una conversación con The Media Line: "Levantar las sanciones es un paso político con dimensiones estratégicas, no meramente una iniciativa humanitaria o económica."

La retórica de Al-Sharaa apunta a la reconciliación árabe y siria

El Dr. Abdul Latif Sallo, experto en al-Qaida y grupos extremistas, le dijo a The Media Line que al-Sharaa "no solo se está dirigiendo a Washington, sino también al público árabe e islámico que ha seguido su carrera durante décadas."

Señaló que al-Sharaa "está intentando reforzar una narrativa de que su afiliación previa con la corriente yihadista fue intelectual, no organizativa, y que no apoyó operaciones transfronterizas como los ataques del 11 de septiembre."

Sallo agregó: "Esta retórica tiene como objetivo crear una reconciliación interna dentro del tejido sirio, especialmente porque hay segmentos que lo consideraban una figura simbólica para toda una generación de jóvenes religiosos a principios de la década del 2000."

A la luz de los acontecimientos recientes, parece que la relación entre Damasco y Washington está a punto de entrar en una nueva fase, aunque sus características aún no han sido completamente aclaradas. Las reuniones simultáneas con el levantamiento de sanciones indican un proyecto político a largo plazo, no meramente un gesto simbólico.

Sin embargo, el camino sigue siendo complejo, ya que se entrelazan cálculos regionales e internacionales, junto con conflictos internos que requieren una reconciliación nacional integral.

No obstante, los expertos coinciden en que las recientes declaraciones de al-Sharaa, controvertidas como han sido, han abierto una amplia puerta para reconsiderar las ecuaciones políticas, de seguridad e identidad en Siria y la región.