Mientras millones de turistas abarrotan las calles de Barcelona, luchan por espacio en París y pagan precios desorbitados en Milán, hay ciudades igualmente encantadoras en Europa que ofrecen el mismo encanto antiguo, pero sin las multitudes y a precios mucho más asequibles.
Expertos en viajes han identificado tres ciudades europeas que sirven como alternativas perfectas a los destinos populares: cuentan con las mismas casas de piedra, castillos medievales y excelente cocina, pero sin las hordas de turistas y sin quebrar tu presupuesto.
Provins, Francia: La Pequeña París sin Estrés
A solo una hora en tren de París, Provins es una histórica ciudad francesa que parece sacada de un cuento de hadas. Con sus casas de entramado de madera, la antigua Torre de César que domina el campo y murallas medievales, ofrece un ambiente romántico, pero sin la congestión de la capital.
¿Lo mejor de todo? Los precios aquí son significativamente más bajos que en París. El Pase de Provins, que incluye la entrada a todas las principales atracciones (incluyendo un recorrido por galerías subterráneas del siglo XV), cuesta solo NIS 66 (aprox. €16). Una crepa en La Fleur de Sel, un restaurante en la plaza principal, te costará solo NIS 53 (aprox. €13).
Trieste, Italia: Toda la Belleza Sin las Multitudes
Esta gran ciudad portuaria en el Mar Adriático es uno de los centros culturales más únicos de Italia. Gracias a su proximidad a Eslovenia y Croacia, y a una fuerte influencia eslava, la ciudad ofrece una rara mezcla cultural.
En la ciudad vieja, encontrarás de todo: ruinas romanas, edificios palaciegos austro-húngaros, pintorescos canales y casas de colores pastel. Y lo más importante: ninguna de las multitudes frenéticas que se encuentran en Roma o Florencia. Habitaciones privadas en casas de huéspedes en el centro de la ciudad comienzan en solo NIS 270 (€67) por noche.
Ohrid, Macedonia del Norte: El Mediterráneo en su Mejor Momento
Para aquellos que buscan un destino mediterráneo con aguas cristalinas pero sin las masas de turistas, Ohrid en Macedonia del Norte es la solución perfecta. La ciudad vieja se extiende a lo largo de las orillas de un impresionante lago turquesa, con iglesias bizantinas-románicas y casas de piedra encaladas.
El laberíntico casco antiguo es un sueño de escapada romántica. El lago está bordeado de relajados bares en la playa donde puedes alquilar una tumbona por solo €3.3-€6.6 al día. Una comida completa para dos cuesta alrededor de €29, y una villa con vista al lago cuesta solo NIS 200 (€50) por noche.
Mientras que Barcelona, París y Milán siguen sufriendo de aglomeraciones turísticas y precios inflados, estas ciudades ofrecen la misma auténtica experiencia europea, pero de una manera más amigable con tu bolsillo y espíritu.
Para los viajeros que buscan el encanto de la antigua Europa sin el estrés y los altos costos, estas ciudades son una alternativa perfecta. En lugar de luchar por un lugar en la Plaza de San Marcos en Venecia, puedes disfrutar de los tranquilos canales en Trieste. En lugar de gastar una fortuna en una comida en París, puedes saborear una deliciosa crepa en Provins por solo NIS 53.
El mensaje es claro: A veces las verdaderas joyas se encuentran lejos de las rutas populares, y elegir buscarlas puede ofrecer no solo unas vacaciones mejores, sino también significativamente más económicas.