Un solo cráneo humano descubierto en España reveló la afirmación de dominio del ejército romano sobre sus rivales en el primer siglo a.C.
El descubrimiento de 2020 del cráneo fue recientemente publicado en la Revista de Arqueología Romana, centrándose en el asedio romano de La Loma, un oppidum cántabro, o asentamiento fortificado.
En el primer siglo a.C., los romanos se enfrentaron repetidamente contra los cántabros, guerreros celtas que residían en lo que ahora es España moderna.
Las Guerras Cántabras tuvieron lugar del 29 al 19 a.C., una lucha entre los romanos y los cántabros por el control de la Península Ibérica. El primer emperador romano, Octaviano, luego conocido como Augusto, luchó en esta guerra. Roma salió victoriosa sobre los cántabros.
Los arqueólogos encontraron el cráneo en una pared derrumbada y creen que el cráneo fue utilizado como un trofeo, un símbolo para otros ejércitos. El cráneo pertenecía a un soldado local, un hombre estimado de alrededor de 45 años.
No había otros restos óseos en el sitio, ni tumbas cercanas, lo que sugiere que la cabeza fue separada del cuerpo, mientras que el resto del cadáver fue desechado en otro lugar al ser conquistado el asentamiento.
Una imagen de las últimas horas de La Loma
Alrededor de las murallas, cientos de proyectiles —flechas— pintaron un cuadro de las últimas horas de La Loma, con flechas romanas asaltando el asentamiento. Fragmentos de armaduras y armas que probablemente resultaron dañadas en combates cuerpo a cuerpo entre los grupos también fueron encontrados dispersos en el suelo, según escribieron los investigadores en el estudio.
Tras su victoria, los romanos destruyeron las murallas y el fuerte.
La descamación de los huesos del cráneo y el estado del cráneo sugirieron que la cabeza estuvo expuesta a los elementos, según escribieron los investigadores.
Este descubrimiento proporciona evidencia arqueológica y genética para acompañar los escasos registros históricos de las Guerras Cántabras. Arroja luz sobre aquellos que vivieron la conquista romana y las prácticas de violencia, conquista y guerra psicológica utilizadas en la expansión romana.
El cráneo era simbólico: Roma era una fuerza, y esta era una advertencia severa.