Recientemente, han resurgido discusiones en las redes sociales sobre una potencial antigua ciudad hundida frente a la costa de Cuba, lo que ha provocado debates sobre civilizaciones perdidas en el Caribe. Los usuarios de redes sociales están fascinados por la idea de una historia oculta, sugiriendo conexiones con la leyenda prehistórica de la Atlántida. La especulación sobre el sitio sumergido cerca de Cuba está captando la atención, a pesar de la falta de investigaciones directas durante décadas.

En 2001, los ingenieros marinos Paulina Zelitsky y Paul Weinzweig anunciaron un hallazgo intrigante frente a la Península de Guanahacabibes. Con medidas de sonar, registraron imágenes de estructuras que parecían ser desarrollos organizados, completos con grandes edificios de piedra que se asemejaban a pirámides y formaciones circulares. Cubriendo aproximadamente 2 kilómetros cuadrados, estas imágenes llevaron a hipótesis sobre una ciudad antigua sumergida a una profundidad de aproximadamente 650 metros bajo el nivel del mar. Los expertos estiman que tales construcciones podrían remontarse a más de 6,000 años, potencialmente anteriores a las pirámides egipcias y desafiando nuestra comprensión de la historia humana.

A pesar del atractivo de estos hallazgos, los detalles siguen envueltos en misterio debido a la ausencia de una investigación continuada. En 2001, los investigadores volvieron al sitio con equipos más avanzados y imágenes de sonar mejoradas. Sin embargo, las expediciones posteriores nunca se materializaron, en gran parte debido a obstáculos políticos y financieros. "Una misión exploratoria fue cancelada debido a problemas de financiamiento", reveló Sylvia Earle, una oceanógrafa estadounidense.

La escepticismo sobre la propuesta de una ciudad antigua ha sido expresada por varios expertos. El geólogo Manuel Iturralde-Vinent expresó reservas, enfatizando la irregularidad de las estructuras, que quedan sin explicación dentro del conocimiento geológico existente. Advirtió que la naturaleza puede crear formaciones que pueden engañar incluso a investigadores experimentados. Mientras tanto, Michael Faught de la Universidad Estatal de Florida cuestionó la profundidad de las estructuras, argumentando que desafían nuestra comprensión de las civilizaciones del Nuevo Mundo en ese momento.

Algunos científicos argumentan que las estructuras simplemente pueden ser formaciones rocosas naturales. Iturralde enfatizó este escepticismo, señalando que si una ciudad se hundió debido a un terremoto como se propuso, sería poco probable que se conservara en un estado tan definido. Weinzweig, por otro lado, sostuvo que las imágenes de sonar mostraban una organización y consistencia que desafiaban las explicaciones geológicas.

La comunidad científica sigue dividida, con algunos defensores de la teoría de la ciudad hundida afirmando que la falta de exploración adicional podría deberse a un descuido deliberado del tema, quizás para mantener narrativas históricas establecidas. Estos sentimientos se reflejan en línea, con usuarios expresando frustración por lo que perciben como una verdad oculta sobre el sitio.

El caso de las estructuras hundidas de Cuba se asemeja a otros descubrimientos enigmáticos como el Monumento de Yonaguni cerca de Japón. Ambos han generado controversia e intriga debido a su potencial importancia histórica. La visión pragmática de Iturralde articula la complejidad de la situación: "Lo que parece humano no necesariamente es humano".

Sin evidencia concreta de investigaciones de campo directas, muestreos y datación, el misterio persiste. Mientras no haya pruebas definitivas, las formaciones submarinas frente a Cuba seguirán cautivando la imaginación tanto de la comunidad científica como del público.

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