La materia oscura puede estar detrás del brillo etéreo de la Galaxia de la Vía Láctea, según un estudio reciente.

El estudio fue publicado en la revista académica revisada por pares Physical Review Letters por el Dr. Moorits Muru, junto con el Dr. Noam Libeskind y el Dr. Stefan Gottlöber del Instituto Leibniz de Astrofísica de Potsdam (AIP), en colaboración con el Prof. Yehuda Hoffman del Instituto Racah de Física de la Universidad Hebrea de Jerusalén y el Prof. Joseph Silk de la Universidad de Oxford.

El Dr. Moorits Muru y su equipo decidieron abordar el tema del brillo de la galaxia desde un nuevo ángulo, utilizando una serie de simulaciones de alta resolución que modelan las condiciones en la Vía Láctea. Los científicos reconstruyeron cómo la Vía Láctea podría haberse formado, desencadenando nuevas discusiones entre la comunidad científica.

Brillante investigación sobre la materia oscura: Resolviendo el misterio del Exceso del Centro Galáctico

Durante años, los científicos han sabido sobre la inesperada concentración de rayos gamma en el núcleo de la Vía Láctea, conocida como el "Exceso del Centro Galáctico". Sin embargo, su origen había sido cuestionado durante mucho tiempo. Desde un principio, los teóricos propusieron que las partículas de materia oscura podrían colisionar y aniquilarse, produciendo ráfagas de radiación en el proceso, pero, a medida que se recopilaban más datos, el patrón espacial de los rayos no coincidía de la manera esperada con las distribuciones predichas de materia oscura.

Con el descubrimiento más reciente del Dr. Muru y su equipo, el mundo ahora se enfrenta a una perspectiva diferente sobre cómo lidiar con la Vía Láctea. Sus resultados revelan una estructura de materia oscura más compleja y no esférica de lo que se asumía previamente. Esta estructura podría reproducir la dispersión observada de los rayos gamma sin necesidad de fuentes adicionales, como estrellas de neutrones que giran rápidamente llamadas púlsares milisegundos.

Al adoptar un nuevo enfoque, los investigadores reconstruyeron la formación de la Vía Láctea, incluidas sus fusiones tempranas y su juventud turbulenta. Sus descubrimientos podrían remodelar la distribución de materia oscura en el centro de la galaxia.

"La historia de colisiones y crecimiento de la Vía Láctea deja huellas claras en cómo está dispuesta la materia oscura en su núcleo. Cuando tomamos eso en cuenta, la señal de rayos gamma se asemeja mucho más a algo que la materia oscura podría explicar", declaró el equipo.

Aunque el estudio no proporciona una respuesta definitiva, abre nuevas direcciones para comprender tanto la materia oscura como la evolución de nuestra galaxia.

"Este estudio nos brinda una forma fresca de interpretar una de las señales más intrigantes en el cielo", añadió el equipo. "Ya sea que confirmemos que la materia oscura deja un rastro observable, o que aprendamos algo completamente nuevo sobre la Vía Láctea en sí misma".